Mi experiencia profesional viene fundamentalmente de mi sensibilidad espiritual que fue marcando mi camino desde que era muy niña. A los 4 años recuerdo ir a la iglesia con mi abuela y mis oídos no escuchaban las palabras del sacerdote porque era tan grande la conexión que sentía con la imagen de Jesús que solo podía sentir como mi corazón se expandía más y más cuando me llevaban a un lugar de culto u oración. Pero siempre me ha caracterizado un fuerte espíritu crítico y en la medida que iba creciendo, ese sentimiento generaba que me enfrentase a cualquier institución, así que no pude pertenecer mucho tiempo a la iglesia católica apostólica romana, pues mi manera de entender la espiritualidad era libre y directa con la fuente, y sus intermediaros nunca aprobaron mi manera de vivir a Dios en mi.

Así comencé mi andadura hacia nuevos grupos espirituales

A los 14 años encontré un grupo con el que inicié mis primeras enseñanzas con el trabajo de la energía y conexiones energética, registros akásicos y reiki, a los 18 años fui a Valencia a estudiar en la Universidad y a pesar de que sabía que la iglesia no era para mí, mi fuerte llamada espiritual me empujaba a seguir buscando lugares de culto u oración donde seguir escuchándola. Así que iba visitando diferentes iglesias de la ciudad, buscando mi lugar sagrado y no había ninguna que me inspirara, hasta que por fin, de manera mágica, a través de una compañera de curso, descubrí un pequeño convento donde vivían unas monjas que me permitieron asistir a sus prácticas espirituales, ellas rezaban sus oraciones, “los laudes” a las 8 de la mañana y a las 8 de la tarde, y comencé a asistir a los rezos de la tarde, no me gustaba recitar oraciones, y ni si quiera prestaba atención a ellas, pero recuerdo como ese pequeño templo enmudecía después de los y comenzaba lo que verdaderamente a mí me fascinaba “el silencio” esa media hora de silencio, donde mi mente se rendía al milagro del sentir, y mi cuerpo se entregaba a algo más grande, a una energía universal que lo envolvía y me hacía sentir que volvía a casa, que volvía al origen de todo y así comencé a descubrir lo que después conocí con el estudios de filosofías orientales la “meditación”. Sin técnicas, de manera natural, recordando mis primeras memorias de niña en la iglesia, sintiendo que cuando desaparece todo y dejamos a el silencio nos acoja somos capaces de sentir la conexión más directa con Dios. Día tras día durante años seguí diariamente esa práctica, y tal era mi compromiso que las monjas pensaban y me invitaban a que tuviera una vida de novicia, pero mi alma es libre y no puede estar atada a estructuras, eso es lo que ellas no entendían, que mi compromiso con Dios, con la fuente, era total, pero siempre desde la libertad de poder ser y experimentar lo que quiero ser, sin ataduras, sin condicionamientos, sin dogmas, puramente libre de sentir y vivir mi vida. Una vida tremendamente intensa, que me invitaba a seguir buscando en todos los lugares a Dios.

Mi tiempo en la Universidad fue un tiempo de mucho trabajo y estudio

Nací en una familia muy humilde y mi carrera tuve que compaginarla con becas y trabajo, pues para pagarme mis formaciones y el máster en Guestalt se necesitaba mucho trabajo, y comencé a trabajar en una empresa de servicios que atendía a niños y a personas mayores, fue este trabajo el que me llevó a conectar con un grupo espiritual donde comencé mis primeros viajes iniciáticos, apenas tenía diecinueve, veinte años cuando viajé, la primera vez a Perú, ese viaje era un viaje especial que no podía ir cualquier persona, pues debía de llevar una preparación personal y espiritual ya que era un recorrido por los distintos templos de Perú y Colombia, donde activar las frecuencias energéticas de la Tierra y realizar diferentes trabajos iniciáticos con chamanes. Recuerdo que un compañero de trabajo me comentó el viaje y “sentí que era mi viaje”, desde pequeña recordaba vidas en Machu Pichu él no estaba seguro porqué me lo decía, pues era algo muy hermético, pero sintió que tenía que saberlo, antes de saber si iba al viaje, me dijo que tenía que visitar a la persona que lo dirigía en España y que ella lo valoraría, y así fue, cuando conocí a Maite, solo nos miramos y a pesar de que yo era una adolescente y el grupo requería personas con más años y experiencia , nuestras almas se conectaron y ni siquiera tuvimos que decirnos nada Y hay comenzaron mis viajes iniciáticos, donde comencé a recordar de manera más acelerada la sabiduría de mi alma. Después del viaje a Perú continuó Egipto, donde conecté y sané con muchas experiencias pasadas que guardaba mi alma. En mis viajes iniciáticos, se activaban memorias de otras vidas, vividas en lugares sagrados de Egipto y Machu Pichu, y cada vez más recordaba que mi alma, durante muchas vidas había venido a la Tierra a trabajar con la sanación desde planos más amplios, que la ciencia aún no había podido demonstrar y Europa me aportaba una consciencia del ser muy limitada a lo que yo sentía, por eso decidía también formarme en Venezuela, y aprendí técnicas de regresiones, Sanación Angelical, numerología, radiestesia.

Mi formación como Licenciada en Psicología

Ese era el vehículo de llevar al mundo todo ese conocimiento espiritual que sentía que me pertenecía y se activaba día tras día, a través de viajes a lugares sagrados, meditaciones, formaciones en otros campos más espirituales del ser y sobre todo el conocimiento que sentía innato que venía desde mi interior, a través de sueños y viajes astrales. A través de esa sabiduría obtenía mucha información sobre los procesos de vida, que el ser humano viene a experimentar, podía conocer los códigos de activación y mi mente cada vez iba recordando más y más la sabiduría de otras herramientas que en otros tiempos utilizábamos para sanar. Siempre supe que era bien importante formarme como Licenciada en Psicología, pero tanta metodología y diagnóstico no fue fácil de aceptar. La Psicología Guestalt, llegó cuando en mi primer año de carrera estaba a punto de dejar la Psicología y optar por otras carreras, pero la vida no quería que eso sucediera, y un cartel en la cola de matriculaciones para Filosofía me hizo dar un paso atrás en cambiar mi dirección y me llevó a descubrir qué era eso de la Psicología Humanista. En esa charla descubrí una psicología que osaba hablar de emociones y de espiritualidad sin tapujos, abiertamente y basada en otros maestros y psicólogos como Jung y filosofías orientales. Psicología Guestal era una rama de la Psicología humanista, la cual las nuevas corrientes de cognitivo conductual la habían desbancado de los libros de psicología e incluso pretendían silenciarlas, por eso eran muy pocos los atrevidos a desarrollarla en esos años 90. Mi formación en Psicología Guestalt se inició en el segundo año de carrera y me acompañaría hasta un año después de acabarla. Fueron casi 6 años, donde descubrí psicólogos, muchos de ellos latinos y alemanes que empezaban a trabajar con las constelaciones familiares pero el gran maestro por excelencia, con el que tuve el honor de formarme Jorge Bucay. Por aquel entonces Jorge Bucay visitaba España porque estaba en el proyecto del libro con Silvia Salinas de “Amarse con los ojos abiertos”. El tiempo de la universidad se impregnó de ciencia, arte, espiritualidad, mente emociones, viajes iniciáticos y formadores y mucho, mucho trabajo personal.

El descubrimiento de Jung como Psicólogo

Además, el descubrimiento de Jung como Psicólogo, me ayudó a creer que estaba dando los pasos acertados para desarrollar la Psicología desde la visión que yo sentía, una visión mucho más amplia de la que se podía medir con teorías contemporáneas. Jung era un maestro en el trabajo del inconsciente y utilizaba herramientas como el tarot, los dibujos…. Para ver más allá de lo que el ego cree, él fue mi inspiración y mi referencia, durante años, pero mi espíritu por seguir evolucionando me llevó a querer dar el salto hacia nuevas corrientes y entonces alguien me habló de un tal Alejandro Jodorowky que ese momento era un solo era un abuelito con pinta de loco sabio que venía a hacer unos pequeños talleres en Barcelona. Creo que su procedencia latina y los comentarios excéntricos sobre su trabajo en el mundo del crecimiento personal, me llevó a querer conocerle y me aventuré a descubrir quién era ese personaje. Como era de esperar, cuando lo encontré me fascinó y me formé en todas sus metodologías “Acto de Nacimiento” “Psicomagia” “Psicotarot Evolutivo” y “Psicogenalogía” tuve el honor de estar con él formándome en sus talleres en los que apenas éramos veinte personas. Pronto, este genio del inconsciente, comenzó a resonar a muchas más y más personas y las clases ya no se podía trabajar en pequeñas aulas. Cuando terminé mi formación con Alejandro decidí conocer a Cristóbal Jodorowsky trabajar con él y volver a mis inicios de viajes chamánicos con él volví a Perú y a Venezuela. Esos viajes era todo trabajo desde lo más profundo del ser a través de la medicina ancestral de los Médiums y Pacos o Chamanes. Y fueron experiencias inolvidables, donde el mundo espiritual se movía en su estado más natural y salvaje, pero fue tan revelador conectar de nuevo con los chamanes que cuando volví a España tuve que tomar la decisión de iniciar un nuevo camino en la Psicología, una Psicología conectada mucho más con mi ser y con mi alma, una psicología que iba más allá del inconsciente y profundizaba con todos los cuerpos y niveles del ser; de ahí comenzaron las terapias llamadas “Lecturas del Alma”, las lecturas de Alma, es un trabajo más profundo donde se pueden identificar cual es el origen de la situación por la que están pasando los consultantes, además de ayudarles a dar los pasos apropiados para liberar los bloqueos emocionales que les impiden avanzar. Es un trabajo que utilizar el plano espiritual junto con los recursos de Psicología y otros estudios de Kinesiología Holística para tratar a mis pacientes de una manera mucho más profunda, rápida y efectiva. Durante todo este proceso de trabajo terapeútico, mi experiencia profesional se ha centrado no solo en las terapias individuales y online, sino también en talleres y cursos sobre todo en el área de la mujer, en igualdad y prevención de la violencia de género en casas de acogida, formaciones realizadas en colegios e institutos, además de talleres y cursos de crecimiento personal dentro de ayuntamientos, obras sociales, asociaciones y centros privados. Mi búsqueda de conocer a ser humano en todas sus dimensiones me condujo a centros penitenciarios en donde estuve trabajando como psicóloga y educadora en módulos de aislamiento y prevención de riesgos de suicidio. Un trabajo que me ayudó mucho más a desarrollar la comprensión y compasión en el ser humano.

Mi formación en Kundalini Yoga en el 2003

Además de aportarme un gran conocimiento en el cuerpo físico, mental y emocional desde la perspectiva six , su práctica física y espiritual, sumada a otras prácticas yoguis como Hatha yoga, me llevaron a impartir como profesora, de clases de yoga, durante catorce años para adultos; y la fascinación que siento por los peques hizo que trabajara en un colegio de Elda durante cuatro años, en proyectos de educación emocional, yoga y meditación, creado para niños y niñas, de edades entre los 4 y los 12 años. A pesar de toda esta variedad de campos en los que me he formado y he adquirido mi experiencia profesional, las terapias individuales y online fueron siempre y son la base fundamental de mi trabajo profesional y las que me invitan seguir descubriendo maneras de llegar a ayudar cada vez más, a cada paciente que llegaba a mi consulta.

Y de dónde surge Psicodharma

Psicodharma surge de un trabajo de muchos años en el camino psicológico, emocional, físico y espiritual que llega a su cúspide con el conocimiento de dos grandes maestros que llegan a mi vida Mahavajra y Ganagagni, que aportan a mi experiencia profesional enseñanzas de filosofías orientales. Y A través de esas enseñanzas y del trabajo con la Alquimia del corazón, comienza Psicodharma. Un trabajo que conduce fundamentalmente hacia la transformación de tu persona y el desarrollo de tus potenciales internos.
Psicodharma es la suma de mi trabajo personal y profesional, Psicodharma es la unión de la Psicología con el Dharma (Sabiduría y las enseñanzas que te conducen a la iluminación) Psicodharma es el conocimiento de la formación de grandes maestros y maestras que han pasado por mi vida, sumado a mi trabajo interior y conexión espiritual.
Psicodharma es la filosofía que conduce a la conexión con tu ser esencial y te invita a descubrirte, a potenciarte a transformarte en cada uno de los aspectos de tu vida. Psicodharma es comenzar a mirar con consciencia y vivir la vida desde el corazón. Psicodharma es descubrir tu propósito de vida, es descubrir tu verdad.

ALGUNAS ENTREVISTAS CON RAQUEL